Las izquierdas que se han apalancado al interior del sistema han decidido convertirse en el pepito grillo de las inmoralidades del capitalismo. Pero han renunciado a los sueños de construir otro mundo. Un mundo donde quepan todos los mundos, donde la dignidad, la ética, el sentido democrático de mandar obedeciendo sea el principio que abra las ventanas para una vida en libertad,