El Túmin: una moneda alternativa en México

Pegarle al capitalismo donde duele. Un pequeño proyecto de mercado alternativo, nacido en un pueblo de Veracruz, juntó a personas de todas las corrientes políticas, hizo cimbrar al Banco de México. Aquí el testimonio de uno de sus creadores.

12-Jun-2012 Fuente: http://desinformemonos.org
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Veracruz, México. Un día de 2010, empujados por la fuerza de los símbolos, en medio del centenario de la Revolución Mexicana y el bicentenario de la Independencia, decidimos iniciar en Espinal una pequeña independencia: nuestra propia revolución chiquita, a nuestra medida, a nuestro modo, como podíamos, en aquel pueblo olvidado al norte del estado de Veracruz. ¿Qué hicimos? Diseñamos nuestro propio sistema económico e imprimimos dinero comunitario: el Tumin. Así inició un proyecto autónomo, con nuestros propios recursos, desligado de la mano gubernamental y a contracorriente del sistema capitalista.
 
Al tiempo que el presidente Felipe Calderón militarizaba el país para evitar un levantamiento popular, una modesta “revolucioncita” se gestaba donde menos lo pensaban, en este pueblo donde el viajero pasa dormido, del que no espera nada y ¿quién iba a decirlo? En una de las fibras más sensibles del sistema capitalista: ¡el control del dinero! Pronto, el gobierno reaccionó y nos dimos cuenta que íbamos bien. El Banco de México denunció a los promotores del Tumin y pidió a la Procuraduría General de la República (PGR) que investigara si estábamos suplantando al peso, lo cual fue fácilmente superado.
 
Pero no todos veíamos esta acción con tintes revolucionarios;algunos compañeros simplemente vieron en el Tumin un mecanismo de intercambio que permitía mejorar un poco nuestra economía local y el desarrollo regional a través de lo que llamamos “Mercado Alternativo, Economía Solidaria y Autogestión”, donde el Tumin era sólo un punto de partida, un proyecto entre muchos más que son necesarios para incrementar la producción y la comercialización entre nuestros pueblos de esta región indígena del Totonacapan.
 
Algunos vieron en el Tumin un medio para que nuestro pueblo tuviera una personalidad propia, para que este “pueblo de paso” y sin grandes atractivos turísticos fuera digno de que lo voltearan a ver. Otros vimos el espacio propicio para empezar un camino de organización y concientización comunitaria a partir de cero, desde una comunidad donde la mayoría no tenía antecedentes organizativos ni conciencia de la realidad social, una comunidad amarrada a los programas asistencialistas de gobierno y siguiendo el juego de los partidos políticos;otros vieron la oportunidad de propiciar proyectos de desarrollo comunitario, junto con estudiantes y egresados de la Universidad Veracruzana Intercultural, cuyos objetivos son precisamente éstos.
 
Por su parte, otros hicieron cálculos y vieron que no perdían nada, que podían aumentar sus ventas y mejorar su economía familiar. Muchos sólo se sumaron a una aventura diferente que proponía construir un mundo mejor basado en la solidaridad, la confianza y la ayuda mutua; y que recuperaba el espíritu desinteresado del trueque,tal y como lo hacían nuestros antepasados.
 
Así que muchas eran las expectativas de este proyecto, tan diversas como las historias de cada quien;y, compartiendo estos distintos puntos de vista, pudimos apreciar mejor la realidad de lo que estábamos haciendo. Pero, ¿a qué se debe que el Túmin, sin que nadie se lo proponga, logre juntar todas las corrientes del pensamiento local? Porque, en efecto, participa gente de todos los partidos: del PRI, del PAN, del PRD, hasta anarquistas y zapatistas; de todas las religiones: protestantes y católicos; hombres y mujeres; ricos y pobres; jóvenes y viejos; indígenas y mestizos; de la ciudad y del campo; empleados y dueños de comercios; académicos e iletrados; del América y de las Chivas; nacionales, extranjeros, y hasta funcionarios públicos. ¿Algo anda mal en todo esto? ¿Cuál es el común denominador?
 
La pluralidad estaba presente en el pequeño Túmin desde un inicio, pero nadie se fijó en ello; todos teníamos en mente un denominador común: la necesidad de ayudarnos unos a otros. Fue gracias al peritaje antropológico que recientemente hizo la PGR que nos pusimos a pensar en nuestra diversidad,éste hizo que apreciáramos más el proyecto, nuestros logros y nuestra fuerza. No sabemos si a la PGR le ayudó el estudio, pero a nosotros nos hizo más fuertes.
 
Sin embargo, entre los propósitos del Mercado Alternativo Tumin no avanzan el fomento a la producción y la comercialización local, pues poco podemos producir si ya no tenemos los medios de producción:una de las fibras más sensibles de cualquier economía; no avanzan porque todo se ha vendido en México, y ya no se produce ni la más insignificante baratija. Tampoco las leyes nos favorecen. Qué importante es para los mexicanos recuperar la propiedad de esos medios de producción: la tierra, las fábricas, las telecomunicaciones y todo el aparato productivo nacional que ahora se encuentra en pocas manos, principalmente extranjeras. ¿Cómo se logra eso? Aún no estamos ciertos, pero el Tumin por sí solo nos está ayudando a abrir los ojos, a organizarnos y a vivir un poco mejor.











Entrevista a Juan Catro Soto:

Florencia Copley (Pillku): ¿Cómo surge la idea del Túmin y cuándo empieza a utilizarse?

 
Juan Castro Soto: La idea de formar nuestra propia moneda comunitaria la venimos analizando desde hace siete u ocho años, a raíz de un encuentro de economía solidaria en la ciudad de Aguascalientes, donde conocimos a una red de multitrueque que utiliza en la ciudad de México los vales “Tlaloc” y “Tequio” para intercambiar bienes y servicios; además hicimos un ejercicio de intercambio con una tarjeta electrónica.
 
El compañero Luis Lopezllera, que pertenece a esa red y es un experto en el tema, nos ha ilustrado mucho a través de diversos materiales. Antes de la Red Tlaloc no conocíamos otras experiencias de este tipo, a no ser la moneda implementada por Pancho Villa en los tiempos de la Revolución Mexicana (1910-1920), junto a otras que surgieron en ese tiempo, llamadas bilimbiques.
 
Después comenzamos a conocer otras experiencias de México y el mundo. Y cuando vimos que había las condiciones apropiadas en la comunidad de Espinal de Veracruz nos decidimos a dar este paso.
 
FC: ¿En qué situación se encuentra el proceso legal iniciado por el Banco de México contra los creadores del Túmin?

 
JCS: Los encargados de la comisión reguladora y coordinadora del Túmin comparecimos ante la Procuraduría General de la República (PGR) en el mes de mayo, aportando todos los elementos que conforman la definición y uso del Túmin como un instrumento de intercambio comunitario y que demuestran que no sustituye al peso como es la acusación del Banco de México.
 
A raíz de esto no nos han molestado más pero tampoco han expedido un fallo a favor nuestro que exprese formalmente la falta de delito o culpabilidad. Se nos dijo que el Banco de México quería escuchar directamente esto de nosotros y no a través de los medios de comunicación y que quieren entrevistarse con nosotros, pero hasta la fecha no nos han llamado.
 
Quizá para el gobierno resulta problemático fallar a favor o en contra, pues de cualquier modo se involucra o afecta a todas las organizaciones dedicadas al cooperativismo y a la economía solidaría, en especial a las que tienen otras monedas o vales comunitarios, de tal manera que prefieren mantenerse callados esperando un mejor momento para tomar una decisión sobre qué hacer con nosotros y con el proyecto; si es un fallo en contra, quizá esperen un mejor escenario político después de la coyuntura electoral hacia el 2012; también es posible que se encuentren preparando algún marco jurídico que les permita controlar estos instrumentos de intercambio comunitario.
 
FC: ¿Por qué el Túmin no desplazaría al peso?

 
JCS: El Túmin no desplaza al peso, en primer lugar porque el peso es su referencia de valor y vale lo mismo, y porque los costos y precios de los bienes y servicios son valuados primeramente en pesos; vaya, el Túmin necesita del peso para funcionar.
 
En segundo lugar, el Túmin funciona como un complemento del peso pues la gran mayoría de las veces el mayor porcentaje del pago se hace en pesos.
 
En tercer lugar, el Túmin sólo es válido entre socios locales o de la región.
 
Cuarto, la gran mayoría de productos y servicios que se venden y consumen en el mercado capitalista no pueden ser comprados con Túmin sino con pesos.
 
Quinto, con el Túmin no se puede especular o enriquecerse mediante su acumulación o cobro de intereses.
 
Sexto, el Túmin no es oficial sino cooperativo; no es público sino privado entre un grupo de socios; ni es obligatorio sino de libre aceptación.
 
FC: ¿Por qué son importantes las monedas y formas de intercambio alternativas en las comunidades?
 
JCS: Estas experiencias de intercambio mediante monedas comunitarias son importantes porque generan organización, así como consciencia de la importancia que tiene el control del dinero para un pueblo. Ayudan a proteger la economía local evitando que el dinero se fugue a otras ciudades o a empresas transnacionales. Ayudan a la economía familiar de los socios, pues siempre tienen un dinero extra que les permite estirar un poco más el gasto diario.
 
Además, generan sentimiento de pertenencia grupal y ayudan a fortalecer la identidad comunitaria, e introducen nuevos valores y prácticas basadas en la ayuda mutua, contrarias a los valores del capitalismo que han destruido el tejido social.
 
Más todavía, la moneda comunitaria es sólo un aspecto de una nueva economía basada en la solidaridad, pues además busca incentivar la producción que se ha perdido con las prácticas neoliberales impuestas por los gobiernos, recuperando de este modo la soberanía alimentaria e industrial.