“Tortura y desaparición métodos habituales de autoridades mexicanas”: Amnistía Internacional & Human Rights

Afortunadamente para el futuro de México el caso de Ayotzinapa ha logrado conseguir que se preste mayor atención a lo que ocurre en el país y que organismos internacionales puedan ejercer una presencia preponderante en la búsqueda de resolución para conflictos que parecen anclados en lo más profundo de una corroída sociedad.

(17 de febrero, 2015).- Tras la polémica desatada por la publicación de fotografías en la Dirección de Seguridad Pública de San Luis en La Paz, Guanajuato, donde se aprecian a los detenidos encadenados por “seguridad”, la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato abrió una investigación en torno al ayuntamiento, mismo que tiene a miembros del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por tratos “crueles, inhumanos y denigrantes” además de que Gerardo Rodríguez Trejo, director de la Policía local, fue cesado.
 
Cabe recordar que se argumentó además que los detenidos eran encadenados para “evitar que se hicieran daño” o atentaran contra sus vidas, como ya había pasado. Resulta sumamente contradictorio ya que el hecho de mantener una zona como las muñecas aprisionada durante tanto tiempo, y en posición incómoda, es sinónimo de provocar daño, sin mencionar el abuso flagrante en contra de su integridad humana.
 
Estos hechos traen a colación el análisis presentado en enero del año pasado, por Human Rights Watch, donde habla de la tortura en México como una “práctica común para obtener información y confesiones bajo coacción”.
 
Se mencionó que las torturas se presentaban desde el momento en que se llevaba a cabo la detención hasta que los detenidos eran presentados ante los agentes del Ministerio Público. Se hacía hincapié en que los detenidos eran arrestados y se les mantenía, muchas veces, incomunicados dentro de bases militares o centros clandestinos.
 
En este rubro es prudente recordar la petición de los padres de los 43 normalistas desaparecidos en torno a la apertura de los cuarteles, para buscar a sus hijos, y de la negativa, presentada el día de ayer, por empresarios mexicanos por la “violación al mayor órgano de seguridad del país”.
 
Con base en el análisis de Human Rights se determinó que las tácticas de tortura más usadas en el país son:
 
1.- Golpizas
 
2.- Simulacros de ahogamiento
 
3.- Descargas eléctricas
 
4.- Tortura sexual
 
Amnistía Internacional también se pronunció en torno a este tema al señalar, en su reporte Fuera de Control, que la tortura y los malos tratos son “persistentes” y “desempeñan un papel central en las actuaciones policiales y las operaciones de seguridad pública de las fuerzas militares y policiales en México”. En general son usados para obtener confesiones y testimonios.
 
Quizá nadie imaginaría que Amnistía tendría mucha presencia un año después en el panorama nacional a raíz de la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa y que ese lamentable suceso haría que los reflectores mundiales apuntaran a México y dejarán en evidencia lo que ya era una realidad desde hace años para los mexicanos: Corrupción extrema, abusos por parte de las autoridades, muchas desapariciones sin resolver y sin una base de datos, además de la imperante inseguridad.
 
Por su parte Amnistía Internacional enumeró los métodos de tortura más habituales:
 
1.- Golpes con puños, botas, culatas de fusiles y palos.
 
2.- Amenazas contra familias de detenidos.
 
3.- Descargas eléctricas en los genitales.
 
4.- Semiasfixia con bolsas de plástico.
 
5.- Violación y otras formas de abuso sexual.
 
A su vez ha trascendido en México, además del caso en Guanajuato, el uso de alacranes por parte de la Policía Ministerial de Nuevo León para obtener confesiones. Además utilizaban la asfixia, toques eléctricos, vendas en los ojos, quemaduras en diversas partes del cuerpo y genitales, esposas en tobillos.
 
Dichos actos de crueldad estaban asentados en los expedientes de la Comisión Estatal de Derechos Humanos donde las víctimas se quejaban de actos inhumanos por agentes ministeriales.
 
Afortunadamente para el futuro de México el caso de Ayotzinapa ha logrado conseguir que se preste mayor atención a lo que ocurre en el país y que organismos internacionales puedan ejercer una presencia preponderante en la búsqueda de resolución para conflictos que parecen anclados en lo más profundo de una corroída sociedad.