(Desde este lado) Las trabajadoras sexuales en la lucha y sin resaca postelectoral

Lo que está en juego en este momento en el trabajo sexual en México, es el derecho a la vida, al trabajo y a la felicidad, no un puñado de votos, casillas o conteos distritales.

En Brigada Callejera seguimos siendo anacrónicos en nuestros planteamientos, situación que no hemos querido corregir, porque nuestros tiempos no son los tiempos del capital y su dominación. Hace más de 22 años, cuando dimos nuestros primeros pasos en esto de la prevención del Sida como una práctica de la libertad entre trabajadoras-res sexuales, figuras como Patricia Uribe (funcionaria especializada en Sida y cooptación de ONGs) y Marta Lamas (feminista reformista –así se autoproclama-, quien reivindica a las “prostitutas” como trabajadoras sexuales), señalaban que lo nuevo era hablar de derechos laborales de las trabajadoras sexuales y no de esclavitud sexual, que eso ya estaba en vías de extinción, que hablar de padrotes induciendo a la prostitución a menores de edad o manteniendo en cautiverio a madres prostituidas, era anacrónico, nos señalaban una y otra vez hasta el cansancio que casos como el de “las poquianchis”, que secuestraban y asesinaban a esclavas sexuales al amparo de la impunidad y la protección de las más altas esferas del poder político, sanitario, militar y policiaco de la época (los años sesentas del siglo XX), estaba en franco proceso de desaparición.
 
Hoy, es anacrónico y políticamente incorrecto hablar de derechos laborales de las trabajadoras sexuales, cuando la moda en el discurso señala que hay que hablar y actuar solamente en función del combate a la trata de personas y guardar silencio intencional en torno a la violación de derechos humanos de las trabajadoras sexuales en los operativos anti-trata de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), como lo ha hecho hasta la fecha la antropóloga citada, entre el mundanal ruido de la política chilanga. Reivindicar el derecho al trabajo de quienes se ganan la vida con sus genitales, no sólo es considerado un error de apreciación, sino que da pie a la sospecha de que quien ello plantea, legitima en su quehacer cotidiano la trata y la explotación sexual. Proveer servicios de salud sexual y condones marca Encanto, es suficiente para que un proyecto comunitario, genere sospechas sobre sus verdaderas intenciones. Por ello, en este momento le damos la razón a algunas de nuestras detractoras feministas: Seguimos pensando a la antigüita y nuestra política de alianzas no nos da para más que el respeto total hacia quienes convergen y se identifican con el #YoSoy132 y en todo caso, la unidad en las acciones directas en las que coincidamos. Nuestra intención nunca será tratar de copar su lucha. Tampoco trataremos de confundir a quienes nos rodean, sobre la relación que tengamos con “los 132”, ya que abstenerse de participar en una estructura organizacional, hacerlo como observadores o simples periodistas comunitarios, responde a una política de relaciones exteriores. Es probable que por ello nos tachen de hacerle la mancuerna a la ultra-derecha, como en el pasado (2004), Eduardo Ibarra Aguirre nos acusó de formar parte del “complot hacia un proyecto de nación” en un libro homónimo a la frase entrecomillada, al señalar en la página 96, palabras más, palabras menos “que al gobierno democráticamente electo en el Distrito Federal, desde Cuauhtémoc Cárdenas, hasta López Obrador, le quedó grande reconocer los derechos laborales de las trabajadoras -res sexuales”.
 
En lo que a Brigada Callejera concierne, ya contamos con una propuesta de programa y plan nacional de lucha a 25 años, que hicimos pública en los libros “El color de la sangre” y “La otra campaña y la lucha de clases de las trabajadoras-res sexuales en México”. Por ello, veremos después de la convención nacional contra la imposición, en qué coincidimos, de quienes hablamos en la práctica y hasta dónde sumar o dispersar fuerzas en la lucha por un México del tamaño de nuestros sueños y no de nuestras más amargas pesadillas. Dicha convención se llevará a cabo en San salvador Atenco, estado de México los días 14 y 15 de julio, tierra de los ya legendarios Ignacio del Valle, doña Trini y América del Valle del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Cabe decir que dichas iniciativas contenidas en los dos libros mencionados, giran en torno a un pliego petitorio escrito, reescrito y vuelto a escribir por trabajadoras-res sexuales que no sucumbieron al canto de las sirenas del poder, a través de más de 14 años de disertación colectiva. Propuestas que se siguen discutiendo al calor de innumerables asambleas, encuentros, foros, talleres, juntas, marchas, plantones, ferias del condón y pronunciamientos. Lo que está en juego en este momento en el trabajo sexual en México, es el derecho a la vida, al trabajo y a la felicidad, no un puñado de votos, casillas o conteos distritales, tampoco nos estamos rifando una agenda ciudadana que busque interlocución con la clase política, a través de gestores con rostro juvenil y máscara de rebeldía. Por ello decimos, parafraseando a alcohólicos anónimos: Sólo por hoy, #NoSoy132.