Estas “mujeres que somos”. Reflexiones desde el Encuentro Nacional de Mujeres.

¿Cómo ser nosotras la tormenta colectiva, ésa que lucha por la vida y no lastima?

Por: Eugenia Gutiérrez, Colectivo RZ.

México, julio 2018.

Este fresco remanso de barullo y lucha nos recibe en calma. Nos respalda el escarpado Cerro de la Cruz, al que cada 3 de mayo sube la comunidad para invocar lluvia y buenas cosechas. Convocadas por la Comisión de Mujeres del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) para México del Congreso Nacional Indígena (CNI), mil cien mujeres indígenas y mestizas de trece pueblos originarios, veinticinco estados de la República Mexicana, dieciocho países y el Kurdistán nos reunimos los días 28 y 29 de julio en la comunidad indígena Hñähñu de San Lorenzo Nenamicoyan, Estado de México. La comunidad nos abre su auditorio y su escuela, mientras nos acondiciona un comedor solidario que se crece con puestos de comida y vendimia de muchos sabores y colores.

Las preguntas se nos agolpan en la mente y las respuestas van buscando su lugar.

¿Cómo ser estas “mujeres que somos” en el país más feminicida?

La amplitud del auditorio y la altura de su techo intensifican el barullo en femenino. Nos reciben dos compañeros a nombre del comisariado ejidal. El evento lo inauguran las mujeres que lo organizaron por parte de la comunidad, como Brenda Martínez Patricio y María Martínez Martínez, concejalas del Concejo Indígena de Gobierno y organizaciones de apoyo. “Estamos curiosas de escucharlas”, nos dicen. “Su visita dejará huella” porque “somos mujeres rebeldes en resistencia y en lucha”. Nos informan para qué fuimos convocadas: para tejer redes, reflexionar sobre nueve temas de trabajo, intercambiar experiencias de lucha y generar acuerdos y acciones concretas “para deconstruir este sistema capitalista, patriarcal y colonial” porque “no estamos de acuerdo en lo que ellos están pensando contra nosotras”. Fuimos convocadas para “reencontrarnos”, para “rehacernos en nuestros caminos” y dirigirnos “hacia otras vidas que merezcan ser vividas”. Los hombres se retiran y, amablemente, se dedican a proporcionarnos agua, comida y luz. Arranca la reunión plenaria con la compartición de experiencias y propuestas que nos acercan al lejano Kurdistán, donde las mujeres afirman que la caída y la pérdida de la libertad de las mujeres lleva a todas las esclavitudes, en una idea de “civilización” que nació jeraquizada y violenta. Luego comienzan los trabajos.

¿Cómo articular lenguaje que nos comunique desde un país misógino donde día y noche buscan imponerse el grito más hostil o la respuesta fácil y absurda, inconexa a la pregunta?

Por la mañana del primer día, vamos a conocernos un poco en un primer intercambio donde parece que la violencia nos convoca y nos une. Cada intervención se asemeja a la anterior y a la que sigue. Se habla de desprecio, despojo, explotación, represión, ansiedad, invisibilidad, dolor. Poco a poco va quedando claro que nos convoca el CNI y que nos unen los recorridos de Marichuy y las concejalas, el ejemplo de las mujeres zapatistas, nuestras propias luchas cotidianas, nuestra necesidad de articulación y la convicción de que todas esas formas de violencia tienen que parar. Por la tarde del primer día, se abren las mesas temáticas, que surgen del CIG: Tierra y Territorio, Autonomía, Mujeres, Jóven@s y Niñ@s, Diversidad Sexual, Justicia, Personas con Discapacidad, Migrantes, Trabajo y Explotación.

¿Cómo hacer sentido y buscar razón ahí donde impera lo irracional?

Tierra y Territorio. Queremos soberanía alimentaria; capacitarnos para una mejor práctica agrícola; respetar los recursos naturales valorándolos como herencia ancestral y como legado responsable; volver a lo humano y, en lo comunitario, permanecer. Queremos detener el despojo y la humillación que ignora la historia de los pueblos, sus saberes y sus logros.

Autonomía. Queremos redes de apoyo mutuo; trueque solidario de saberes, servicios y productos; hacer comunidad; reivindicar nuestra historia comunitaria; autonomía del cuerpo, del territorio, de la comunicación; autogestión, autogobierno, mercado justo y autónomo. Queremos respeto para luchas y organizaciones.

Mujeres. Queremos respeto, libertad, dignidad, entendimiento. Queremos que sanen las heridas de la conquista, aún abiertas. Que ninguna mujer sea más importante que otra por razón de clase, color de piel, estudios, creencias o increencias, preferencias sexuales, historias de vida; que se respeten los conocimientos de la partería y la herbolaria. Queremos “tejer nuestras luchas” para alcanzar “un futuro de paz”.

Jóven@s y Niñ@s. Queremos que la juventud y la infancia vivan en paz; que no crezcan con un sentimiento de abandono donde la tecnología sustituye lo humano; queremos para ell@s educación “reflexiva y descentralizada”, ciencia y arte que respete sus propias inquietudes y necesidades, sus puntos de vista, sus miradas y emociones, sus sueños y anhelos. Queremos alejarl@s de la violencia, de los embarazos tempranos. Queremos que aprendan “colectivamente, sin jerarquías”, divirtiéndose para que sus vidas sean plenas.

Diversidad Sexual. Queremos entender “cómo se relaciona los patriarcal, lo capitalista y lo colonial con la diversidad sexual” para vivirla de otra forma, lejos de la hegemonía capitalista; hablar de otra forma, de otros géneros, con respeto para cada opción del movimiento LGBTTTIQA y con un referente educativo “desde abajo y a la izquierda”; hacernos visibles, “trabajar en lo que somos sin atacarnos entre nosotras, nosotros, nosotres” y sin importar la edad.

Justicia. Queremos una justicia verdadera, con memoria, verdad, reparación integral, reconocimiento y perdón público y garantía de no repetición; una justicia social, porque “si no es social no es para todas y todos”; que no sea patriarcal, ni clasista, ni capitalista, ni racista; que tipifique el feminicidio y combata la revictimización; que no priorice lo punitivo sino lo reparativo. Una justicia con acceso a traductor@s para todas nuestras lenguas. Una justicia que redignifique a quienes han padecido violencia.

Personas con Discapacidad. Queremos que la discapacidad no sea vista como una enfermedad, sino “como una circunstancia de vida”; que se entienda que la discapacidad “no se cura, se apoya”. Queremos que la discapacidad se viva con dignidad, sin discriminación, con trabajo digno y acorde a los conocimientos y capacidades, porque en la discapacidad se pueden transmitir saberes cuando se vive sin discriminación y en comunidad, a sabiendas de que “nuestra obligación como humanos es hacernos más humanos”.

Migrantes. Queremos romper tabúes sobre “quiénes migran y por qué migran”; que terminen los abusos sexuales, la trata de personas, el narcotráfico, la separación de las familias con sus secuelas de soledad, miedo e incertidumbre; que se entienda que “migrar es humano” pero que, en la pobreza causada por un sistema que “nos hace objetos”, la migración es dolorosa y humillante. Queremos acompañar a las personas migrantes, contar sus historias, reforzar redes ya existentes, movernos en nuestros territorios sin violencia, como “pobladores originarios” que somos.

Trabajo y Explotación. Queremos que el Estado, todo, reconozca lo que hacemos, lo que aportamos y lo que necesitamos para trabajar con dignidad. Queremos apoyarnos y acompañarnos como mujeres, como hijas, como madres, como hermanas y compañeras o como mujeres solas, porque con nuestra triple jornada “nunca descansamos, siempre estamos agotadas”. Queremos articularnos en una red que nos una en el campo y la ciudad. Que termine la explotación y la injusticia en lo familiar, lo laboral, lo jurídico, lo social, lo cultural, lo hegemónico-patriarcal.

Con la impunidad y la muerte como compañeras de vida, ¿desde dónde reconstruir sin violencia?

La mañana del segundo día divide los trabajos en una plenaria informativa, así como en talleres, ponencias y conversatorios. Para los talleres, actividades que transmiten conocimientos y saberes muy antiguos o muy contemporáneos. Para los conversatorios, debates sobre temas de definición política. Para las ponencias, narrativa sobre experiencias organizativas y de lucha colectiva. Nuestras vivencias, nuestros aprendizajes en esos talleres, conversatorios y ponencias quedan entre nosotras para discutirlos y analizarlos con nuestros colectivos. Nos tocará a nosotras, de manera interna, resolver cómo nos vamos a organizar.

Por la tarde del segundo día, la plenaria final retoma el fondo de lo compartido y resume lo dicho desde lo profundo. Para despedirnos, las compañeras organizadoras presentan nuestra declaración conjunta. Allí “nos declaramos como mujeres en lucha contra el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo” que decimos “nunca más un México sin nosotras”. Para resumir lo vivido en el encuentro, la vocera del Concejo Indígena de Gobierno, María de Jesús Patricio Martínez, toma la palabra y nos recuerda que “estamos donde debemos estar”, mientras nos exhorta a seguir con fuerza y con ánimo, sabiendo que “ya vamos a ser más, y cada vez más, y entonces sí va a retemblar este planeta”.

¿Cómo ser nosotras la tormenta colectiva, ésa que lucha por la vida y no lastima?

Nos despedimos cargadas de compromisos y responsabilidades. Las preguntas se nos agolpan en el corazón y las respuestas van encontrando su lugar.

A continuación, transcribimos la Declaratoria final del Primer Encuentro Nacional de Mujeres del CNI y el CIG y presentamos algunos audios con mensajes de compañeras asistentes al encuentro, así como un Cielito Lindo cantado en otomí por doña Esther Allende Olvera.

 

DECLARATORIA

Reunidas mil cien mujeres indígenas y mestizas del campo y de la ciudad de nuestro país de los Pueblos Originarios: Nahua, Totonaca, Otomí, Ñûhu/Otomí, Zapoteco, Maya-Yucateco, Popoluca, Hñahñu/Otomí, Tsotsil, Tzeltal, Chol, Purépecha y Mazahua de los estados de Aguascalientes, Baja California, Ciudad de México, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; así y como visitas del Kurdistán y de países como Alemania, Argentina, Austria, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estado Español, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Italia, Noruega, País Vasco, Perú, Uruguay y Venezuela, en la comunidad indígena Hñähñu de San Lorenzo Nenamicoyan, Estado de México, para celebrar el ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES convocado por la Comisión de Mujeres del Concejo Indígena de Gobierno para México del CONGRESO NACIONAL INDÍGENA con los siguientes objetivos:

Tejer redes nacionales e internacionales de mujeres comprometidas con la lucha anticapitalista y antipatriarcal de abajo y a la izquierda.

Reflexionar para llevar a la acción los nueve temas de trabajo del Consejo Indígena de Gobierno desde nuestra visión como mujeres rebeldes.

Intercambiar nuestras experiencias de lucha para seguir articulando nuestra organización como mujeres anticapitalistas y antipatriarcales.

Generar acuerdos y acciones concretas que permitan seguir tejiendo esta red de mujeres.

Nos declaramos como mujeres en lucha contra el patriarcado, el capitalismo neoliberal y el neocolonialismo, con la convicción de que, si las mujeres no nos liberamos de la esclavitud, la sociedad nunca será libre.

Nos enfrentamos al reto de no reproducir las relaciones de poder patriarcales entre nosotras y valorarnos todas como sujetas de nuestras propias vidas, con mucho respeto.

Reconocemos nuestras diversidades y estamos convencidas de que para construir este mundo donde quepan muchos mundos que soñamos, será posible si incluimos todas estas diversidades.

Reconocemos que las sociedades estamos constituidas por mujeres, hombres y personas de identidades sexuales diversas, todas igualmente importantes y necesarias en el proceso de construcción de una sociedad anticapitalista, antipatriarcal de abajo y a la izquierda.

Desconocemos esta sociedad capitalista y patriarcal que nos ha “cosificado” y se ha alimentado de nuestras esperanzas y de nuestros sueños.

Declaramos que la participación de la mujer en todos los ámbitos de la vida es imprescindible.

Declaramos todas las mujeres que nos reunimos estos dos días que los acuerdos tomados en las mesas de los nueve grupos de trabajo del CIG: Tierra y Territorio, Autonomía, Mujeres, Jóven@s y niñ@s, Diversidad sexual, Justicia, Personas con discapacidad, Migrantes, Trabajo y explotación, serán parte fundamental para fortalecer nuestro quehacer cotidiano, organizativo y de lucha para lograr nuestro florecimiento como pueblos, comunidades, barrios y colonias.

DESDE ABAJO Y A LA IZQUIERDA

POR UNA SOCIEDAD ANTICAPITALISTA, ANTIPATRIARCAL Y ANTICOLONIAL

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTRAS