Entrevista a Italia Méndez, denunciante ante la CIDH: Mujeres de Atenco en Resistencia a 5 años de la represión

Italia Méndez: “el primer paso significó la reivindicación de nuestros nombres, de nuestros cuerpos y rostros”
01.Sep.2011 | Autoría: Italia Méndez | Fuente: CGT

El pasado 3 de mayo se cumplieron 5 años de la represión en San Salvador Atenco y Texcoco, Estado de México, donde con un acto represivo concertado por los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), respaldado por las fuerzas políticas de arriba, Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática, (PAN, PRI y PRD), intentaron detener, arrasar y destruir el camino de la Otra Campaña.
 
El saldo: el asesinato de Javier Cortes Santiago y de Alexis Benhumea, este último compañero adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, allanamientos a domicilios, el encarcelamiento de 207 personas y la tortura de todos los arrestado; 21 mujeres de las 47 aprehendidas durante los operativos denunciamos tortura sexual en los traslados al penal del Santiaguito en Almoloya de Juárez.
 
La tortura sexual ejercida contra nosotras las mujeres en los operativos fue un hecho difícil de afrontar y denunciar, dimensionar tal violencia contra nuestros cuerpos nos resultaba desbordante, sin embargo, el mantenernos juntas y enfrentar al Estado de forma colectiva nos permitió afrontar y desmontar el discurso del poder en el cual nosotras debíamos sentir vergüenza y no podíamos hacer nada con lo ocurrido.
 
Hace 5 años denunciar jurídicamente al Estado fue principalmente una herramienta que nos permitió contribuir a la lucha por la libertad de los y las presas. De manera paralela la denuncia social nos permitió evidenciar la violencia del Estado y sus estrategias de control social, y sobre todo elaborar un proceso de reparación y afrontamiento del horror, tratando de construir un ejercicio de justicia donde el primer paso significó la reivindicación de nuestros nombres, de nuestros cuerpos y rostros. Aunque se nos planteo hacer la denuncia de forma anónima no lo hicimos así pues creímos que no había nada que nos avergonzara y que nos sabíamos acompañadas por la Otra Campaña, la Zezta Internacional, organizaciones de derechos humanos y de compañeros y compañeras solidarias, es decir, no es una batalla que estemos librando solas.
 
Al día de hoy somos 11 las mujeres que continuamos con la denuncia jurídica contra el Estado. En el ámbito nacional resulta obvio que las investigaciones nunca avanzaron, miles de fojas de un expediente interminable archivado en una sucia oficina de la Procuraduría de Justicia del Estado de México son prueba de que la justicia nunca la encontraremos desde las instancias del Estado. Durante tres años la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (FEVIMTRA), investigó, indagó, llamo a declarar, nos sometió a pruebas psico métricas e innumerables episodios de revictimización; el resultado de sus investigaciones arrojó lo siguiente “La FEVIMTRA reconoce que el hecho delictivo perpetrado en perjuicio de las 11 mujeres denunciantes durante la detención consistió en la imposición de dolor, daño psicológico y físico al violentarlas sexualmente y resultó en conductas que agravan directamente la esencia del ser humano en particular su condición de mujeres. Puntualiza que es innegable que esos abusos y violencia contribuyen actos de tortura con carácter sexual y dejaron profundas cicatrices psicológicas que no se aminoran con el paso del tiempo” sin embargo, en el mismo documento Guadalupe Morfín Otero, entonces fiscal especial declina la competencia a la Procuraduría de Justicia del Estado de México (PJEM), por considerar que los hechos ocurrieron en el Estado de México y por Agentes Estatales, librando de cualquier responsabilidad a los agentes federales participantes en los operativos.
 
El 29 de abril de 2008, las mujeres denunciantes acompañadas por el Centro de Derechos Humanos Agustin Pro Juárez (CENTRO PRODH) y El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), acudimos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con una petición de investigación, la principal razón planteada a la CIDH fue la dilación de justicia, pues no había ningún avance en las investigaciones, peor aún, en el único proceso abierto contra policías que participaron en los operativos se les fincaron responsabilidades por delitos no graves, abuso de autoridad y actos libidinosos, razón por la que llevaron el proceso en libertad para más tarde ser declarados absueltos de toda responsabilidad.
 
La impunidad es la marca de toda la investigación y ha cubierto desde los autores materiales, policías federales, estatales y municipales, hasta los que dieron las ordenes, aquellos oscuros personajes que estuvieron detrás de los operativos, para muestra: el 12 de febrero de 2009 la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en su dictamen sobre el caso Atenco, reconoce que prevaleció la flagrante violación a las garantías individuales y abuso de la autoridad, sin embargo, a Enrique Peña Nieto, Gobernador del Estado de México y Eduardo Medina Mora, el entonces Secretario de Seguridad Publica Federal, se les deslinda de toda responsabilidad del ejercicio de la fuerza pública argumentando que la policía actuó por cuenta propia, diluyendo así la responsabilidad de la cadena de mando y de los funcionarios participes, Wilfrido Robledo, Comisionado de la Agencia de Seguridad Estatal y Genaro García Luna, Director General de la Agencia Federal de Investigación, señalado como el que planeo el operativo actuando bajo las ordenes de Vicente Fox, el entonces Presidente de la República.
 
El 10 de diciembre de 2009 la CIDH corrió traslado la petición de investigación al Estado mexicano a quién le otorgó dos meses para presentar sus observaciones sobre el caso, no fue hasta julio de 2010 que el Estado presentó sus alegatos basados en pedirle a la Comisión que no atrajera el caso, pues las investigaciones se estaban llevando de manera diligente y las denunciantes han tenido diversas vías y recursos disponibles. La estrategia del Estado mexicano ha consistido en no cumplir con los tiempos que el Sistema Interamericano le emplaza, retrasando así la presentación del informe de admisibilidad por parte de la CIDH, sin embargo, sabemos que el caso es muy solido y las pruebas que se han presentado son irrefutables. Se calcula que a finales de 2011 se admitirá a trámite el caso y comenzará el litigio contra el Estado mexicano.
 
Ahora comienzan los discurso de políticos rancios y decrépitos a hacer mención de los derechos de las mujeres, de hacer un alto a la violencia contra nosotras, son los tiempos pre electorales que cada vez comienzan más temprano y se tratan de adherir a cualquier demanda legitima de la gente de abajo. La inminente candidatura de Enrique Peña Nieto a contender por la presidencia de la república nos coloca en una pieza clave para el golpeteo contra este personaje. No entraremos en el juego del poder donde se nos use como proyectil contra cualquier candidato o partido, nuestra batalla es contra el Estado, la política de arriba no nos interesa y no seremos moneda de cambio para ningún partido ni político, ellos no nos representan, nos resultan lo mismo los de azul que los de amarillo, PAN, PRI y PRD fueron participes de la represión y en los distintos estados donde gobiernan aplican sus políticas de despojo y de despreció contra la gente oprimida.
 
Para nosotras seguir insistiendo en que la CIDH admita el caso e investigue significa que un Organismo Internacional sentencie a México de nueva cuenta por el tema de violaciones a los derechos humanos como el caso de Rosendo Radilla, Campo Algodonero o el caso de Inés y Valentina, aunque esto no implica que las víctimas y sobrevivientes tengan acceso a la justicia. Por eso consideramos que para lograr un proceso de justicia verdadero es necesario seguir trabajando por la transformación social donde el Estado y el Capital sean destruidos, mientras tanto, esta es una batalla que merece la pena ser librada. Seguimos en resistencia a pesar de los años, aun cuando la apuesta era el desgaste, el olvido y el silencio, seguimos luchando.
 
Italia Méndez.
Denunciante en la CIDH
México a 20 de junio de 2011.