Frente a su decretado estado de pavor y espanto es justo y necesario darle dimensión humana a tanta muerte, desaparición, intento de homicidio, racismo endémico, feminicidio, expulsión de aeropuertos internacionales, torturas, tortura sexual, negligencias médicas, persecución política y judicial, arrebato de tierras recuperadas, persecución de medios libres y asesinato de periodistas, exilio o cárcel. Resulta entonces imprescindible poner nombre a tanta psicopatía política: