Es difícil acabar con el espíritu del indígena. Ni encarcelado se le consigue doblegar. Aún presos se organizan, se defienden y gritan contra lo injusto. Incluso ante una situación tan grave como la que padecen, guardan siempre la suficiente esperanza como para continuar siendo rebeldes y dignos, nunca caen en el desànimo ni se rendirse. La Voz del Amate ha conseguido traspasar los muros de las prisiones.