Lo mismo sucede en el caso de México, donde el despertar de la Anarquía es cada vez más evidente, por lo que organizaciones y colectivos libertarios, que siempre han trabajado abiertamente, están siendo “criminalizados”, inventando complicidades, alianzas y lazos criminales qué –para nosotr@s– en realidad se traducen en relaciones de amistad y compañerismo basadas en la afinidad de las ideas.